Por fin tenemos borrador del Real Decreto de pesca de recreo

Parece que esta vez el MAPA va a legislar, se ha puesto en participación pública el proyecto de Real Decreto de pesca de recreo que derogará al RD 347/2011 y todo lo que mantenía en vigor (entre otras cosas las zonas de pesca submarina, normativa datada del año 1986). Hay que resaltar que en este momento, con la norma en período de alegaciones, es el momento preciso para poder intentar cambiar las cosas. Una vez la norma entre en vigor es mucho más complicado solucionarlo.

Este borrador mantiene la zonificación de la pesca submarina sin justificación, por lo que ACPESUR enviará las alegaciones necesarias para la eliminación de las mismas ya que todos los estudios realizados señalan que dicha normativa carece de fundamento. Estamos en el sitio correcto y en el lugar correcto para presentar la batalla que puede cambiar las cosas.

 

 

Además de esto, existen otros artículos que cercenan los derechos de los ciudadanos como la prohibición de pesca en kayak, ¿nos van a obligar a tener que comprar un barco para salir a pescar? ¿Cuaĺ es la justificación científica de esta prohibición? ¿Si tu medio de transporte es más caro es más sostenible? Obviamente por la contaminación y la transición ecológica no será. También se prohibe la captura de ciertas especies por parte de la pesca de recreo, privatizando una vez más los recursos públicos de los ciudadanos mientras que la pesca profesional los captura sin ningún cupo ni veda.¿Hay especies que hay que comprar para que no haga daño al ecosistema?

Primero fue la pesca submarina, luego fue el jigging y ahora es el kayak… ¿Quién será el próximo?

Queda patente que el lobby de la pesca profesional está instaurado en las instituciones y tratan de poner el acceso al pescado solo a disposición de las personas que pueden pagarlo. Ya en la primera frase de la norma cita que la pesca de recreo tiene un carácter lúdico. ¿Atender un huerto tiene carácter lúdico? ¿Tener gallinas tiene carácter lúdico? Se sigue sin reconocer intencionadamente el aporte a la soberanía alimentaria de la pesca de recreo, entendemos que para poder limitar el derecho sin tener que argumentar que se limita el acceso a la comida de la población. No podemos dejar pasar esta oportunidad de que se reconozca la actividad de pesca recreativa como un método   para acceder a alimento de calidad, de manera sostenible y auténtico kilómetro cero.

Es necesario colaborar, ahora más que nunca, en la elaboración de unas alegaciones que obliguen al estado a respetar los derechos de la población. Ya sabemos de sobra, viendo las normativas anteriores, que si no peleamos por ellos los perderemos.

Aquí les dejamos el texto legal:

https://www.mapa.gob.es/es/pesca/participacion-publica/default.aspx

 

 

 

 

Aumentan las licencias de pesca de recreo en Canarias pese a las trabas burocráticas

La llegada del Covid-19 a nuestra sociedad ha supuesto un cambio en todos los aspectos de la vida, y para muchos ha supuesto su inicio en la pesca recreativa o el regreso a una actividad que tenía “abandonada”.

Al cierre de 2019 había en Canarias 93.781 licencias de pesca de recreo y en 2020 tenemos 98.637, la mayor de toda la nación. Se produjo un aumento de unas 5000 licencias con respecto al año anterior, todo ello teniendo en cuenta que las medidas sanitarias establecidas por la administración en su relación con los ciudadanos (cita previa para expedición de licencias de pesca de recreo), dificultan la obtención de la licencia para una gran parte de la sociedad, ya que si bien se pueden obtener de manera telemática con certificado electrónico, hay un espectro social que no está “familiarizado” con esta tecnología. Pese a todo esto así en este periodo ha habido un aumento de más del 5% respecto al año anterior. No olvidemos que Canarias es la comunidad autónoma con mayor número de kms de costa y que, al ser un archiélago, ha tenido siempre a lo largo de toda su historia esa costumbre de acudir al mar a proveerse de alimento.

El precio del pescado fresco mezclado con la crisis económica hace que sea cada vez más complicado disfrutar de este alimento en la mesa con la frecuencia deseada, lo cual hace que la gente tenga que ir al mar para poder permitírselo. Además en estos tiempos donde mantener la distancia social ha pasado a un primer plano, tener un pasatiempo para poder despejar la mente de manera segura se convierte en un plus que se ve reflejado en este aumento de practicantes.

No es agradable pero hay que reseñar que en Canarias una de cada 3 personas se encuentra en riesgo de pobreza y además Canarias es la comunidad autónoma con la mayor tasa de desempleo al cierre de 2020. Esto hace que poder conseguir alimento de calidad de manera económica cobre un mayor valor para sus habitantes.

Según el estudio de la consultora de investigación GfK solo pueden permitirse consumir 2 raciones de pescado a la semana el español de nivel socioeconómico alto/medio-alto y el 65% de la población reconoce que no puede permitirse alcanzar estos números debido a los precios del producto. Se espera que desde la Consejería de Agricultura y Pesca se haga algo para promocionar la práctica de la pesca recreativa así como se hace en los colegios con la agricultura o desde las instituciones locales con la gestión y promoción de huertos urbanos.

Para hacernos una idea del alivio a la economía familiar que supone la pesca recreativa, teniendo en cuenta que el precio promedio de pescado fresco en Canarias, según el informe de autoabastecimiento de Canarias para la Consejería de Agricultura y Pesca,   es de 9 euros/kg, y que los pescadores recreativos capturan promedio unos 60 kg de pescado al año (Gordoa et al 2019.), esto supone una reducción del gasto familiar en alimento de unos 600 euros anuales. El “ahorro” de este gasto hace posible el poder cubrir otras obligaciones necesidades básicas del día a día con la que luchan las familias canarias y les facilitan la vida, a parte de disponer de su rato de ocio y esparcimiento.

La pesca recreativa es esa despensa que siempre ha acompañado a los canarios y que ha evolucionado desde principios del Siglo XX, con una función de subsistencia, hasta la actualidad donde desempeña una labor de autoconsumo, esperando y deseando que no vuelva a ser nuevamente de subsistencia en los próximos años, si las cirscunstancias sanitarias lo permiten.